La forma del agua, de Guillermo del Toro, ganó el León de Oro, el máximo premio del Festival de Cine de Venecia. Como hemos reseñado aquí, es una historia de amor entre un monstruo acuático y una mujer muda que trabaja en el departamento de limpieza de una instalación militar estadounidense en Baltimore.

VEA EL TRAILER

Un equipo ha capturado un monstruo del río Amazonas que quieren usar en la carrera espacial contra la Unión Soviética en una forma que no se explica. Los soviéticos acaban de mandar la perra Laika al espacio, por lo cual los estadounidenses —se nos hace creer— van a enviar el monstruo. Hasta que deciden que no lo harán y quieren desembarazarse de la criatura antes de que se la arrebaten los rusos.   

Uno sabe cómo terminará la película desde el décimo minuto en que comenzó. Es su tiempo y su dinero si quiere ir a verla. En cuanto al jurado, probablemente deberán responder ante la historia, pero no ante los críticos, que increíblemente han aclamado un filme que avanza a fuerza de estereotipos y lugares comunes y, sí, una fotografía estupenda y toda la producción fantástica que el dinero puede comprar. Otra prueba de que el mundo ha perdido el rumbo.

El jurado parcialmente compensó ese enorme error de juicio al otorgar el Gran Premio del Jurado a Foxtrot, de Samuel Maoz, una obra maestra que terminó quedándose en el segundo puesto. Hay todavía esperanzas para la humanidad y que, al cabo, prevalecerá la cordura.

En verdad, las personas allegadas al festival comentaban que los jurados tuvieron problemas para elegir el ganador de un grupo de competidores muy cercanos en términos de calidad. Los organizadores del festival estaban felices de que la película que se llevó el máximo premio probablemente será un éxito de taquilla al otro lado del Atlántico. Ello, creen, elevará la reputación del festival en Hollywood. En nuestra opinión, Downsizing y Suburbicon eran firmes contendientes que de algún modo no llegaron. Todo aquel que ha llevado a alguien en una primera salida a ver un filme elogiado por los críticos sabe que puede ser una experiencia desastrosa. Pero quizás las cosas están cambiando, ahora que los críticos sucumben a historias de amor con monstruos acuáticos.