Un fin de semana en Londres, un ataque terrorista y una predicción

 

Un objeto oscuro apareció en la periferia de mi campo de visión. Un par de manos lo sostenían, casi acariciándolo. El insomnio forzoso después de un vuelo nocturno de Venecia a Londres había acelerado mi mente. Estaba escribiendo en un café mientras mataba el tiempo para tomar el tren a la ciudad. Los retratos gemelos de la reina en el aeropuerto de Gatwick habían activado mi imaginación, haciendo que me pregunte sobre el absurdo de una monarquía hereditaria en una de las economías más grandes del mundo.

Sin embargo, Gran Bretaña ha funcionado más regularmente que muchos de sus vecinos durante los últimos cinco siglos, por lo que cualquier argumento en contra de su sistema de gobierno difícilmente pudiera pasar la prueba de la historia. Puede muy bien ir contra la corriente, pero todos sabemos lo que la Edad de la Razón ha aparejado a la humanidad. Y en esta isla famosamente excéntrica, antes propensa a estallidos de violencia, la Revolución Francesa y sus excesos tuvieron un efecto moderador y la empujaron hacia el conservadurismo político. Hasta ahora. Por lo tanto, la reina y sus descendientes probablemente tengan mucho tiempo por delante de reino indiscutido.

Pero entonces levanté mis ojos fatigados y el objeto oscuro entró en un foco aterrador. Era una ametralladora grande. El hombre que lo sostenía era un oficial de policía británico que sonreía tranquilizadoramente, pero por un momento me sentí cerca de la muerte violenta. Solamente era necesario que jalara muy suavemente del gatillo para que estallara el caos. Había otros agentes de policía caminando alrededor de las mesas, con un perro que husmeaba valijas aquí y allá.

Efectivamente, unas horas más tarde un balde bomba no detonó en el metro de Londres. A esa hora, su corresponsal viajaba en una línea diferente hacia una reunión. El viaje fue sin incidentes y el tren estaba medio vacío. Pero después de la reunión, cuando entré en línea en un restaurante de comida rápida, mi socio de negocios en Buenos Aires me preguntaba si estaba bien. Sólo entonces revisé las noticias y vi sobre el ataque terrorista.

Sin embargo, incluso después de eso, Londres siguió su rutina como de costumbre, y con calma. El clima era inglés con una exageración casi irónica. Se cernía una tormenta después de una mañana ligeramente prometedora, un aguacero nos encontró a algunos de nosotros sin paraguas y luego el cielo se despejó, dejando que el sol saliera tímida y brevemente antes de esconderse detrás de un convoy interminable de nubes.

Un grupo de lunáticos y descontentos con la civilización (y con la libertad de las mujeres, que es la raíz de toda esta idiotez brutal) no van a interrumpir fácilmente la vida de una ciudad que toleró un bombardeo masivo y la destrucción en la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, uno se pregunta si la llegada de tantas personas poco dispuestas a aceptar los usos de la sociedad británica empujó a la mayoría de los ciudadanos a no soportar más y votar a favor de dejar la Unión Europea.

Ahí radica el verdadero desafío. La Unión Europea es el experimento culminante de un continente que vio demasiado derramamiento de sangre hace sólo setenta años. Fue un paso masivo hacia un mundo sin fronteras, que debe ser la estación final de la evolución política. Las economías occidentales han dado grandes pasos hacia la libre circulación de ideas, bienes y capital.

Es absurdo que, al cabo, los hombres no puedan gozar del mismo beneficio en el mismo planeta que comparten. Sin embargo, debe haber consenso sobre la igualdad de derechos para todos, independientemente de la raza, la religión y el sexo. Los terroristas están en contra de eso, pero también lo son otras personas no violentas que han estado inundando a Gran Bretaña como trabajadores migratorios. Y los descendientes de los pueblos que han estado viviendo en esta isla durante siglos han estado viendo cómo el aspecto de su país ha cambiado en algunas áreas más allá de todo reconocimiento. Su instinto instintivo era optar por salir de la Unión Europea.

Si fuera tan fácil. Una serie de factores económicos y tecnológicos hacen imposible detener las migraciones. Así que Brexit no es la respuesta. La inmigración a Gran Bretaña continuará sin tregua aún después de que salga de la Unión Europea.

Ese mismo viernes por la noche su corresponsal se encontró con un viejo amigo que trabaja como editor en la BBC. Mientras bebíamos pintas de Guinness en un pub en St James, apenas si hablamos sobre el ataque terrorista temprano en el día. En cambio, hablamos de viejos amigos, historias familiares y cómo habíamos terminado en rincones del mundo que nunca pensamos que se convertiría en casa para nosotros. Y este editor de la BBC hizo esta predicción: “El Brexit no sucederá”. Para cada solución a un problema que Brexit crea, surgen dos nuevos problemas, como nuevos tentáculos que crecen en el lugar de los que se cortan de la cabeza de Medusa. “Recuérdalo”, dijo el editor. “Hoy, el 15 de septiembre de 2017, digo que el Brexit no sucederá”. Su corresponsal levantó su vaso de cerveza negra: ¡Salud!

Cinco ideas de cómo gastar 1.000 dólares en vez de comprar un iPhone X

Lejanos son los días en que 1.000 dólares rendían. Sin embargo, todavía es una cantidad decente de dinero en cualquier parte del mundo. Es decir, uno puede comprarse algo más que un sándwich y una Coca-Cola. Pero creemos que los mejores regalos no son cosas sino experiencias, como viajes y comida.

A continuación, ofrecemos una lista de ideas si usted tiene esa cantidad de dinero extra. Estas son nuestras cinco primeras:

  1. Vaya en pareja a un crucero por el Caribe durante una semana, zarpando desde Florida. Eso puede no parecer una idea fantástica en este momento, pero estamos hablando de fechas de partida en febrero de 2018.
  2. Un vuelo de ida y vuelta para dos personas de Nueva York a París, incluyendo una estancia de tres noches en el Hotel d’Aubusson, de cinco estrellas, le costará 800 dólares. Guarde el cambio de 200 dólares para una cena inolvidable en un lugar de su elección con su pareja.
  3. Cómprese un Haut-Brion cosecha 1961, uno de los mejores vinos tintos de Burdeos que conseguirá en el mercado. Si tiene suerte, esta botella puede ser suya por menos de 900 dólares. Use el dinero sobrante para enviar invitaciones de lujo a sus amigos para una noche inolvidable.
  4. ¿Qué tal si deja perder sus pensamientos y sueños en buena compañía? Una caja de diez cigarros Cohiba Behike 54 debería costarle 999 dólares.
  5. Disfrute de una de las cenas más exclusivas del mundo en Osteria Francescana, en Módena, a 300 dólares el menú de degustación de 12 platos. Pague otros 200 dólares por el acompañamiento con el vino. Gaste los 500 dólares restantes para el vuelo a Italia o para viajar por el país. Nuestra sugerencia: tómese el tren de dos horas a Venecia y pase la noche en el Danieli. Se sentirá como una estrella de cine. Es cierto: con el boleto del tren y las propinas, se pasará un poco de los 1.000 dólares. Pero seguramente puede permitirse desembolsar otros 100 dólares más o menos.

También puede gastar 999 dólares en el nuevo iPhone X y pagar las tarifas mensuales a quien sea su proveedor. Y sí, usted se vería muy bien en Snapchat con la excelente cámara del nuevo teléfono celular. Gracias, pero no, gracias. En serio.

Cineasta pasa de premio en Venecia a prisión en Beirut

El insulto, del director franco-libanés Ziad Doueiri, fue reconocido el pasado viernes en el Festival de Cine de Venecia, cuando Kamel El Basha fue galardonado con la Coppa Volpi al Mejor Actor.

Sin embargo, el retorno triunfal de Doueiri a su patria el domingo se convirtió en una pesadilla cuando fue detenido a su arribo. ¿La razón? Entrar en “territorio enemigo” sin consentimiento previo.

Ello es en referencia a Israel, donde se rodó parte de la película. Algunas escenas están ambientadas en Tel Aviv, donde un médico palestino trata de entender las razones por las cuales su esposa comete un ataque suicida.

Imagínese: esto sucede en Líbano, uno de los países árabes más liberales. Además, Doueiri contaba con el apoyo del ministro de Cultura libanés, quien acompañó al director en Venecia. Figúrese lo que esperaría a alguien como Douieri si regresara a un lugar como Arabia Saudita, donde jeques que nadan en el petróleo relegan a todo el mundo, con excepción de sí mismos, al oscurantismo bajo todo tipo de pretextos religiosos.

Doueiri, cuyos pasaportes francés y libanés fueron confiscados a su llegada, fue interrogado por un tribunal militar libanés pero liberado. Hasta el lunes, sin embargo, su situación seguía siendo incierta.

No sólo estas restricciones violan libertades básicas y son inconmensurablemente idiotas. Tienen un efecto profundamente negativo sobre la cultura en los lugares que más lo necesitan, como los países árabes gobernados por regímenes dictatoriales o democracias frágiles, como la de Líbano, basadas en acuerdos precarios de divisiones tribales de poder.

Mientras tanto, los cortes que se pueden rejuntar en películas y salas de cine serán deshechos por los Estados que están resueltos a parcelar el mundo entre sí en trozos pequeños recortados por controles fronterizos, alambres de púas y enormes barreras ideológicas. Las generaciones futuras mirarán el mundo actual con asombro ante la incompetencia del orden político imperante y los absurdos que imponen a poblaciones que a menudo son más progresistas que sus gobernantes.