Cómo ayudar a México después del terremoto

Enumeramos una lista de organizaciones y centros comunitarios que ofrecen auxilio y soporte en México después del terremoto.

Puede donar ropa, agua y comida a las siguientes organizaciones:

Cruz Roja MéxicoOxfam MéxicoSave the Children Mexico, y Direct Relief.

UNICEF México acepta donaciones de dinero.

Topos México es una bridgada de rescate con una trayectoria que se remonta al terremoto de 1985 y que ahora está aceptando donaciones.

Por favor también ayude verificando la información antes de contribuir inadvertidamente a difundir rumores o información inexacta.

Sean Penn entrevista al Chapo Guzmán

Un actor de gran talento y medios generosos, Sean Penn incurre en el periodismo como una afición: se lo puede permitir y, más importante aún, lo hace con competencia. En verdad, logró una hazaña periodística entrevistando para Rolling Stone a uno de los hombres más buscados del mundo: El Chapo Guzmán, jefe del cartel de narcotráfico de Sinaloa. Hay, sin embargo, tres problemas con la entrevista: la primera es de edición, con algunas oraciones un poco enrevesadas que no fueron atrapadas en la revisión, errores de ortografía en las muy pocas palabras en español que se citan (lo cual es inaceptable en estos días en una publicación estadounidense importante), y palabras vulgares que no añaden valor al escrito y solamente socavan el respeto por el autor; la segunda es el uso del “Nosotros” colectivo para indicar la sociedad estadounidense, aduciendo que ellos sustentan los carteles de la droga con la demanda (pero solamente algunos estadounidenses usan drogas, y algunos, como este redactor de Futuro Imperfecto, objetarían ser agrupados con ellos, aun cuando puede ser cierto que “nadie sabe para quién trabaja”); pero el tercer y más importante asunto es la muy larga introducción con la cual Sean Penn intenta justificar su misión que finalmente resultó exitosa. Refleja una moralidad confundida—adolescente—de un hombre que observa la hipocresía de todo, de gobiernos que comercian con armas y se embarcan en guerras fútiles y mortíferas por necesidad, de corporaciones que lavan el dinero sucio de los carteles pero condenan desde el púlpito a los “narcos” y el comercio de drogas ilegales. ¿No está mal esto? Ciertamente. Siempre lo ha estado, y aún lo está. Con todo, El Chapo tiene plena conciencia de lo que hace y reconoce, en sus breves respuestas a las preguntas, que sí, “es una realidad que las drogas destruyen”. Luego agrega en oraciones simples que ama a su madre, que agradece a Dios por las buenas cosas que tiene en la vida, y que su familia esté bien. El Chapo no es un héroe y no tiene pretensiones de serlo, pero en su modo de ser directo y sentido común de mexicano de pueblo chico, tiene una integridad y honestidad acerca de sí mismo que muchas personas pugnan por encontrar, en las tinieblas y la confusión acerca de lo que está bien y está mal. O que la suma de dos males—la hipocresía de la política y el narcotráfico, en este caso—no da por resultado algo bueno. La próxima vez que Sean Penn incurra en el periodismo, puede ahorrarle a los lectores sus debates morales internos e ir directamente a la historia, que es un buen ejemplo de escritura. Y eso debería ser lo único que importa.